¿Y si nunca encontramos judías mágicas? ¿ Y si solo encontramos... judías?

miércoles, 18 de diciembre de 2013

La metamorfosis. O no.



Los celos son una serpiente fría que se enrosca y te oprime el cuello, un cráter en la boca del estómago, una nuez de espinas, unas uñas que se clavan.
Los celos son una habitación llena de espejos donde estás solo con tu reflejo y de donde no puede sacarte nadie. Tan sólo es posible escapar teniendo la fuerza para levantarse, caminar todas las baldosas que te separan de la puerta, enfrentarte a  lo que ves en los cristales, y finalmente, girar el pomo y cerrar la habitación tras de ti para siempre.

A veces, sin embargo, es mucho más fácil acostumbrarse, acurrucarse en un rincón y esperar a que haga efecto ese dolor que engancha, que te acoge. Que te envuelva completamente la serpiente, que te atrape y te hiele. Que cuando te mires al espejo no haya nada que merezca la pena en lo que ves. Y te guste.


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