¿Y si nunca encontramos judías mágicas? ¿ Y si solo encontramos... judías?

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jueves, 25 de agosto de 2011

Los trenes de luz artificial

No dejo de mirar el tren por si, en algún momento de su vida, decide volver a cruzar esa puerta, vestido de luz, para que no vuelva a  pasar nada y yo olvide todas las heridas.
Se fue tranquilo y en silencio, caminando de esa forma en la que uno sabe que no servirán de nada sus lágrimas o su mala caligrafía intentando expresar el amor en una carta. Da igual, a veces las cosas se van sin más y te das cuenta de que la luz que seguiste creyendo salvarte, no era como la de sol que deslumbra pero da vida, si no que te rodearon en un manto de luminiscencia artificial y ahora, en la oscuridad, te lloran los ojos y se te ha olvidado caminar con dirección.

Quiero volver a mirar su sonrisa arrogante y escupir odio, decirle que gracias a él no quiero que vuelvan a tocarme, que me da pánico. Hacerle ver que por sus caprichos  no sólo soy más reservada, más desconfiada, si no que recuperarme de todo el daño que me provoca su indiferencia injustificada me está costando más de lo que a veces puedo soportar. 
Quiero que baje del tren, se acerque a mi, me mire a los ojos y comprenda que no ha tenido idea nunca de nada, que mi dolor no es lo que él cree, no tiene nada que ver con el amor que pude sentir en algún momento. Que baje, Dios, que baje bañado en su luz que no me sirve, que tenga el valor de intentar mentirme nuevamente. 


lunes, 6 de junio de 2011

Lo importante

Fue mirando el mar oscuro cuando todo estuvo claro.

Te irás, me iré, ¿quién sabe?, lo importante es que estuviste. Lo importante es que sin pedir nada me moviste las piernas poco a poco, me besaste los párpados y me arropaste el corazón helado.
Sin conocer, sin saber, sin necesitar, sin exigir. Me quito el sombrero y te aplaudo en medio de esta playa totalmente solitaria en la tibia noche. Te aplaudo y con el eco me recuerdo que da igual que te vayas, que me vaya, que no vuelvas, que te extrañe. Me has dado lo suficiente como para que yo no pueda hacer otra cosa más que asentir y apoyar cualquier decisión que tomes. ¿Con qué derecho el pedirte, el reprocharte?.

Me quedo aquí dentro con tus ojos, con tus manos, con tu cuello. Me quedo aquí removiendo la arena y me repito que lo importante es que estás, que no importa lo que te extrañe.



jueves, 19 de mayo de 2011

Que alguien me lo explique.


Qué sentido tiene decir "te quiero" y sentirlo, tachar el calendario con el bolígrafo rojo (faltan 10. faltan 9...), hacer la maleta una  y otra vez, gritarle al reloj que dónde ha quedado su prisa ahora, teclear hasta convertirse en la mejor secretaria que alguien pueda imaginar, sonreírle a la pantalla hasta sentirse completamente absurdo. 
Que alguien me explique la lógica de querer andar sin suelo, de planear el futuro caminando a cualquier parte jugando a que sólo estás pasando el tiempo, de abrazar la almohada, de besar el aire, de acariciar el cielo para sentir por un instante que puede haber algo incluso más lejos que tú. 

Qué sentido tiene decir "te amo" y que tú no lo escuches, que no lo sientas, que no repten mis palabras por tu oído y bajen por todo tu cuerpo, instalándose de forma indiscutible en cada uno de tus rincones. 


Que alguien me lo explique, que yo de verdad, no lo entiendo 

martes, 17 de mayo de 2011

Visiones, Deseos y absurdos


Te voy a seguir esperando con todo el absurdo que eso conlleva, cerraré los ojos fingiendo estar dormida y me deleitaré en escuchar tu respiración al lado de mi cama, sin saber si te quedas adentro o afuera, como siempre, como todo,  sin saber si tu sitio está aquí conmigo, tomando mi mano, o si está al otro lado, adoptando el papel de imparcial espectador.
Abriré los ojos y estarás ahí con tu titubeo, con tu sonrisa linda y tus ojos fijos, extenderé los brazos  y te podré tener a medias, lo suficiente para el momento, lo suficiente para extrañarte ahora, siempre.

Pero no es posible ver tu cara después de cada parpadeo, así que me quedo aquí, esperando de nuevo, imaginando mil y una situaciones, paseando con tu sombra en mis manos, jugando a que las cosas salen como yo quiero, a que me esperas con flores o calcetines de colorines, como tú prefieras, y me pides quedarte a mi otro lado de la cama, y que por una vez es transparente, sencillo, sincero.

lunes, 25 de abril de 2011

Volver


(...)Desde la furgoneta veo la lluvia paseando por los cristales, y pienso que hay pocos sonidos naturales tan bellos y reconfortantes como éste. A las personas que comparten estancia conmigo en esta casa con 4 ruedas la lluvia no les gusta demasiado, por ejemplo, mi madre no deja de bufar no se qué cosa de que Dios no puede ser Cristiano, que sino, no llovería siempre en semana santa. Por otro lado, mi perra ha llegado empapada de la calle y nos mira reprochándonos el haberla sacado con la llorera que se trae el cielo. Pero, ¿Quién iba a saber que llovería?, como casi todas las cosas de esta vida, pasó de repente.

Miro por la ventana y pienso en muchas cosas, aunque  siempre es en la misma persona, sólo cambian las situaciones. A él sí que le gusta la lluvia y seguramente si estuviera aquí a mi lado, me abrazaría contra el frío, seguiríamos el nacer y el morir de las gotas en el cristal y acabaríamos haciendo el amor en el no poco espacio que deja una cama dentro de este coche.

Ahora estoy aquí, y contra todo pronóstico, el echar de menos no es algo negativo. Paso mucho tiempo leyendo y tocando, dándome cuenta de que todo empieza a tener un sabor distinto, uno que ya había aprendido a no necesitar con el paso del tiempo, y ahora que no está la necesidad y únicamente los sentimientos en su forma más pura, no puedo evitar sonreír por todo y bucear en la sensación tan maravillosa de saber que en cualquier parte del mundo puede haber alguien que te quiere en su vida.

lunes, 18 de abril de 2011

für A


Cada mirada hacia el pasado, cada calada a la nostalgia, al recuerdo del amor que ya no está, cada paso creído hacia delante (que en realidad es una carrera de espaldas al futuro), cada gramito de esperanza mal lograda, iban construyendo a lo largo de toda mi espalda unos grilletes que se me clavaban en la piel y me conectaban con una tierra que yo ya tendría que haber dejado. Lo bueno de tener los grilletes es que notas su peso, notas su rasgar sobre tu cuerpo, y te das cuenta de que no estás haciendo las cosas bien. Lo malo de tenerlos es que cada intento de abanzar, tira de la cuerda que conecta tu alma encadenada al pasado y el grillete tira. Tira y te arranca un poco de piel, te va dejando el cuerpo dolorido. Digo lo malo porque a nadie le gusta el dolor, tendemos a conformarnos con lo que hay, a pesar de que no es bueno para nosotros, a pesar de que no somos dueños realmente de nuestras emociones.

He conseguido andar hacia adeante muy poco a poco, tirando de las cuerdas, de los grilletes, de mi mundo entero y ahora estoy aquí, con el alma en carne viva y más feliz que en mucho tiempo.

domingo, 13 de marzo de 2011

Aitutaki


Me voy a construir una casa en mitad de alguna parte, alguna isla, por ejemplo... en las islas Cook, si, en Aitutaki para ser más exactos.
Voy a ir comprando palitos de madera y poco a poco perfeccionaré mi técnica, pasaré de hacer ridículas cabañas formato ratón encima de mi mesa, casas de pájaros o cajones para los calcetines, a poder hacerme mi propia cabaña de madera en mitad de la isla más bonita que se me ocurre.

No puede ser tan difícil, yo no necesito mucho. Una habitación o dos habitaciones con todo muy concentrado sería suficiente, de hecho, estoy acostumbrada  a vivir en un espacio bastante parecido. 
Imagino que antes de dormir, escucharía la lluvia cayendo o algún animalillo al pasar. Me despertaría con el canto de los pájaros y remolonearía contando los segundos que tardan entre una ola  y otra dar contra la orilla. 

Y puede ser que en mi casita del sueño al abrir los ojos estuviera cerca tu sonrisa de tonto, fuese donde fuese. A mi lado, en una cama pequeñita o mirando por la ventana, de pie, desnudo, en medio de la nada, pero siempre muy cerca. 

También puede ser que yo nunca aprenda a construir una casa, que ni siquiera los pájaros quieran vivir en los refugios que les fabrico. Aún así, a cabezota no me gana nadie. Seguro que algún día llamaría y pediría una de esas cabañas de alquiler construidas por alguien que tiene las manos que a mi me gustaría tener. 

Claro, no sería para siempre y me sentiría como una intrusa. Casa de alquiler, sensaciones de alquiler, vistas de alquiler, besos de alquiler. No sería lo mismo, pero podría resultar lindo imaginarte deambulando mientras lees a algún poeta,  o durmiendo en una cama que no es mía. Compartiendo juntos la sensación de intrusión y de sueño pagado, pero sintiéndote muy dentro de mi cuerpo, que a fin de cuentas, es lo único que me pertenece por completo. 




miércoles, 2 de marzo de 2011

Drogas de libro y tierra

¿Han leído alguna vez "Un mundo feliz"?. Si lo ha hecho, sabrán lo que es el "Soma". Para los que no lo sepan, o para los que no lo recuerden, el "Soma" es una droga legal que suministra el propio gobierno y a la que los ciudadanos están completamente enganchados. Dicha droga está destilada en casi cualquier alimento, hasta el punto de que la gente come   y bebe Soma.

Tienen unas determinadas dosis para cada ocasión: medio gramo para una de asueto, un gramo para el fin de semana, dos gramos para un largo viaje y tres para una eternidad en la luna.
Así, el estado puede controlar los sentimientos de la población, tenerlos contentos y poder llevar la metrópolis sin ningún incidente.

Hoy, me he dado cuenta de que yo tengo mi ración de Soma particular, dentro de este estado llamado Kalina, en el que hasta hace poco sólo había enfrentamientos.  No es como la que Aldous Huxley describe en su maravilloso libro, pero el procedimiento y la sensación vienen a ser los mismos. Llego a casa y pienso en tomarla, voy por la calle y la quiero, me levanto y me acuesto pensando en ella, y no puedo evitar morirme de miedo.
Aún así, mi ración de Soma tiene su nombre y sus apellidos. También puedo ponerle cara, lo cual lo hace más efectiva, más real, más auténtica.

Creo que el único inconveniente en todo esto, es que cuando se acaben los recursos, cuando mi Soma siga teniendo nombre, pero no recuerde su cara, va a tocar tener que volver a empezar de nuevo. Sobrevivir a la desintoxicación y caminar sola hasta perderme, o hasta que se inicie de nuevo el proceso de cura.

lunes, 21 de febrero de 2011

sofás rojos con frambuesa.

Soy la emperatriz de las casualidades, a pesar de que no todas las traiga/provoque/encuentre yo. Algunas las trae la Luna, y no una cualquiera. Una Luna tatuada en el cielo, de verso libre y con una fuerza increíble, tanto que es capaz de empujarme hasta compartir el mismo aire y suelo mojado con un loco que desayuna a 300 km de su casa.

Cara a cara con la situación y muerta de frío, me regodeo al darme cuenta de que no he olvidado cómo es esa sensación tan agradable de ver que las cosas van bien y no hace falta que mueva miles de hilos. Ya vienen de serie, cada una en su sitio y metidos en una cajita. El broche de oro es que es real y transparente, ahora sólo queda que termine esta sensación de que todo se va a torcer, de que a mi linda casualidad le salgan patas y desaparezca por alguna parte del mundo.

Encogida en mi pequeño refugio calentito, cierro los ojos y me río para mis adentros del pobre Cernuda, que da golpes en la tumba intentando ordenar un poco la situación.

sábado, 12 de febrero de 2011

Der Weg

No me has visto llegar a lo más alto para después precipitarme al vacío sin escapatoria ninguna, sin poder usar la cuerda de emergencia y desplegar un paracaídas que hiciese el dolor mucho más leve. No has visto cómo se quebraron todos mis huesos ni has escuchado los gritos ahogados de dolor indescriptible.

No has despertado alguna mañana conmigo para comprobar lo mucho que me costaba levantarme, lo que me dolía regresar del mundo de los sueños para enfrentarme ,escudo y lanza ya oxidados, al mundo real.

No has secado mis lágrimas, aunque sé que podrías describir a la perfección cada una de ellas.

No me has visto armándome de valor y tirar conmigo como quien tira de un muerto. No has comprobado con alegría como fue desapareciendo la sonrisa torcida, ni te has podido sentir orgulloso de que por fin me haya levantado, que de por fin las cosas no vayan tan mal.

No has visto nada de nada, pero nos encontramos por casualidad a mitad del regreso a la cumbre, en el punto intermedio en el que echar la vista atrás aún duele pero no asfixia.

Quizá vuelva a llegar a la cima yo sola, o quizá lleguemos los dos juntos, como dos caminantes solitarios que se alegran aunque recelando de poder compartir una parte del destino. Sea como sea, me alegro de que estés aquí conmigo.